martes, 19 de marzo de 2013

Así empezó todo.


Desde el primer momento que oí hablar del Programa Amity me interesé por él y sabía que yo quería vivir esa experiencia, costara lo que costara.

Un año en Estados Unidos, trabajando de lo que me gusta, conocer gente, aprender inglés… no podía pedir más, yo tenía que intentarlo.

Hasta conseguir estar donde estoy ahora, he hecho muchas cosas, lo primero y más importante tomar la decisión (creerme que eso es lo más complicado) y todo un proceso de: cartas de recomendación, formularios, cuentas bancarias, seguros, visita a los juzgados, a lo que hay que añadir el papeleo que me queda para conseguir el visado.

Una vez que presenté todo, solo quedaba esperar a que algún colegio se pusiera en contacto conmigo para hacerme una entrevista. Fantaseaba con la idea de Nueva York o California, pero sabía que eso era muy complicado. Me podían llamar desde Nevada, Nebraska, Texas, Pennsylvania… así hasta completar los 50 estados.

Finalmente tras un mes de espera llegó un e-mail desde St. Louis Park, una ciudad cercana a la capital del estado de Minessota, con 44.126 habitantes, es la típica ciudad estadounidense con multitud de viviendas unifamiliares extendidas a través de calles que parecen trazadas con escuadra y cartabón. Una ciudad tranquila, rodeada de lagos y naturaleza.



Al principio no me convencía la idea, me seguía imaginando paseando por Long Beach, todo el año en manga corta,disfrutando de las playas de California. Pero ese e-mail me devolvió a la realidad.

Conocí a alguno de los profesores con los que pasaré la mayor parte de mi tiempo allí. Me cayeron genial, dos chicos y una chicas jóvenes, alegres, con un inglés perfectamente entendible y un castellano envidiable.  

Después de meditar todo un fin de semana, el domingo finalmente mande el e-mail aceptando la invitación del colegio St. Louis Park Middle School.


En ocasiones la vida te pone grandes oportunidades delante y tú decides si cogerlas o no.

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